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Las 10 cosas más estúpidas que un emprendedor puede hacer

{ Posted on Mar 28 2011 by Alí Antonio Manrique }

El camino del emprendedor no solo es difícil sino que a veces nos encontramos en cometiendo error tras error pues la curva de aprendizaje es bien empinada y muchas veces cuesta sobrevivir. Hay un refrán que proclama que “nadie aprende en cabeza ajena”, es decir que nadie aprende por cuenta de los errores de otros pero, eso necesariamente no tiene queser así y si usted es inteligente debería tratar de aprender no solo de sus errores sino de los de otro. Lo que sigue es una lista recopilada por Guy Kawasaki, empresario y gurú de emprendedores, donde se resumen lo que considera el son los  errores más estúpidos que como emprendedores podemos cometer.

Muchos de estos errores tienen que ver con el ámbito legal y si en verdad usted desea evitarlos debe asesorarse muy bien en esa área para evitar cometerlos.

Veamos que tal

1.    Licenciar la propiedad intelectual. Muchos noveles empresarios en algún momento ceden ante las presiones de los primeros clientes y socios y no protegen adecuadamente la propiedad intelectual que son las joyas de la corona de su empresa.

Empresas que están comenzando a veces tienen la tentación de entrar en acuerdos con socios o clientes dándole demasiados derechos a estos sobre sus productos o la propiedad intelectual de estos.

Un caso típico son las compañías de software que proporcionan licencias a sus clientes  que van desde la propiedad plena a ciertas partes del código, un acuerdo de exclusividad para zonas geográficas determinadas, los derechos de custodia y aún el código fuente.

Esto le puede traer problemas en el futuro pues inhibirá las inversiones aguas abajo o el valor de la compañía en un futuro, pues la propiedad intelectual o su principal producto está “amarrada”.

2.    Dejar de proteger la propiedad intelectual. Peor que conceder licencias sobre las “joyas de la corona” de su empresa, es dejar que un competidor se las robe.

La propiedad intelectual de una compañía puede ser uno de los activos más valiosos –este puede incrementar el valor de la empresa, permitirle entrar en asociaciones estratégicas y poner una barrera a sus posibles competidores.

Los emprendedores, según Kawasaki, deberían  tomar acciones legales para protegerla tan pronto como pueda disfrutar de esos beneficios.

El emprendedor muchas veces duda de proteger la propiedad intelectual de su empresa o productos debido al costo y tiempo que esto toma.

Sin embargo hay muchas maneras de minimizar el costo de proteger la propiedad intelectual de su empresa y el tiempo invertido podría ser la clave del éxito de su empresa en el futuro.

Es imperativo que usted proteja y asegure su propiedad intelectual mediante la invención de acuerdos con cada uno de sus empleados y cada una de las personas que tengan relación con la misma.

3.    Perder empleados claves. Otro de los valores más importantes de su compañía, además de la propiedad intelectual, son sus empleados.

La adquisición de tecnología están basadas principalmente  en talento y tecnología (mucho más en  el talento en el caso de compañías más pequeñas).

Las empresas deben compensar a sus empleados no solo con sueldos acordes con el trabajo que hacen sino que se deben incentivar con promociones y bonos.

Todo lo que ayude a elevar la moral del trabajador debe hacerse para que estos vayan a la batalla junto a usted sin ningún tipo de reservas.

4.    Vender demasiado del valor neto de la empresa a los inversores. Los emprendedores que han trabajado duro para crear valor en su empresa también pueden regalar el control de la compañía  y otros derechos en el curso de buscar capital para la misma.

La mayoría de los derechos que concede un empresario sobre su compañía incluyen la baja valoración de la empresa, permitiendo a los inversores re-configurar el cronograma de adquisición de derechos de sus opciones de acciones, además les da derechos preferenciales a estos.

Este más que un tema de tipo económico es legal, por lo cual si el emprendedor no se asesora bien, puede terminar con las manos vacías.

5.    Crear desigualdad en los fundadores. Los emprendedores necesitan pensar acerca de la división del capital neto de la propiedad entre los fundadores.

De lo contrario se pierde mucho tiempo y la propiedad será un tema que creará muchos problemas a futuro.

Los emprendedores de negocios a menudo están tan enfocados en la puesta en marcha de la empresa que olvidan poner en orden este tipo de cosas.

Tiene sentido que los co-fundadores pasen un tiempo ocupados en delinear una estructura de la propiedad de la empresa a fin de alinear los incentivos y justa compensación de las contribuciones pasadas y futuras de la empresa.

Los fundadores pueden evaluar sus expectativas y llegar a un acuerdo, e incluso en el peor de los casos cortar por lo sano si las expectativas de alguno de los socios son irrazonables.

Un buen comienzo es dividir la propiedad de la empresa de forma igualitaria entre los socios de tal manera que cada uno se vea incentivado a hacer crecer la compañía.

Sin embargo, diferentes personas llevan diferentes habilidades, capital, conexiones y otros ítems a la mesa, lo cual podría justificar la diferencia de porcentaje en la propiedad de cada uno de los socios.

6.    Sobrestimar los términos de un acuerdo. Muchas veces cuando se está comenzando en un negocio los emprendedores nos vemos obligados a desarrollar un impecable sentido de la oportunidad y saber cuándo no hay que dejarla pasar.

Sin embargo, muchos la dejan pasar pensando que podrían conseguir un mejor acuerdo, una mejor oferta o valoración.

Entonces, de repente no hay ninguna oferta o una mejor valoración y se encuentran a punto de quiebra debido a que la velocidad de crecimiento de su negocio no se puede sostener por falta de ese acuerdo.

La primera regla en la recaudación de capital es hacer un acuerdo razonable y tomar de inmediato lo que le están ofreciendo. Eso es lo que separa a los empresarios inteligentes de la manada.

7.    Pagar a los asesores con acciones de la compañía. En las primeras etapas de una empresa, los empresarios pueden cometer el error de dar un número considerable de acciones a los “asesores” de la empresa que no generan ningún tipo de valor.

Esto siempre se ve en empresas que se encuentran en fase inicial, según Kawasaki, donde el novel empresario está demasiado impresionado por las credenciales de un potencial asesor.

No es bueno que la propiedad de su empresa se diluya en este tipo de acuerdos. Si contrata a un asesor debe estar al tanto de lo que hace y si ese trabajo ayuda a la empresa, de lo contrario ponga fin a las asesorías.

8.    La falta de preparación para negociar. Es ya un clásico que un empresario vaya a una reunión de negocios con un posible socio o inversionista,  sin estar preparado y decide improvisar.

Hay que tener en cuenta que si uno es un novel empresario comenzando una compañía a menudo tiene muy pocas oportunidades de presentar su empresa. Si usted va mal equipado para dicha reunión es mejor que reprograme.

No pierda la oportunidad ni el tiempo suyo ni el de otra persona. En el peor de los casos una mala reunión podría conducir a la difusión de una mala imagen de su empresa entre los inversionistas potenciales.

Estos son famosos por intercambiar información entre ellos sobre potenciales inversiones.

Es mejor tomarse un tiempo para prepararse para una reunión con todo lo que pueda decir acerca de su empresa, estudiar los antecedentes del posible socio o inversor, preparar las preguntas que usted anticipa que le plantearan y los posibles términos de un negocio o acuerdo de inversión.

9.    Ocultar puntos débiles. Los noveles empresarios a veces esperan hasta el último momento para revelar los puntos débiles importantes de su empresa en un acuerdo tipo alianza estratégica, venta o financiamiento de la empresa.

En tales negociaciones, lo mejor es ser consciente de los puntos fuertes, junto con las debilidades de la empresa para que se establezca la confianza adecuada en las negociaciones.

Esto envía el mensaje de que usted está negociando de buena fe y construye  su credibilidad. Proporcionar tanto lo bueno como lo malo permiten que la gente se enfoque en los términos del acuerdo.

No obstante tales advertencias, dice Kawasaki, la mayoría de los noveles empresarios optan por esconder los puntos débiles de la empresa, sin saber que están jugando con candela.

En el peor de los casos el acuerdo puede reventar en el último momento y en el menor, usted tendría socios descontentos y una tensa y larga relación entre las partes implicadas.

10.    Perder el foco en lo importante. Es quizás la más obvia, pero es una de las que más se ignora y la más fatal para la empresa. La compañía, los productos, los servicios y los clientes siempre debe ser el objetivo principal del empresario.

Abogados, banqueros de inversión y consultores de gestión, son los más propensos a olvidar esto. Tienden a abordar otras cuestiones en su zona de confort en lugar de centrarse en los productos, los servicios y los clientes.

Esto trae como consecuencia que muchas veces le falta tiempo en el día a día para ver el bosque por causa de los árboles.

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Alí Manrique

Autor: Alí Manrique

Ingeniero con especialización en Gerencia de Proyectos (PMI) y Mercado de Capitales. Apasionado de los temas de Gerencia y Finanzas Personales, empresario por vocación y escritor en ciernes

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