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El “boom” emprendedor español, verdades y mentiras

{ Posted on Dec 18 2013 by Alí Antonio Manrique }

El “boom” emprendedor españolNada es más difícil para una sociedad que cambiar de mentalidad. Para bien o para mal hay sociedades cuya mentalidad varía poco. Son como las personas a las que les cuesta salir de zona de confort. Muchos dirán que bastante ha costado alcanzar ese estado de cosas para cambiarlo por la tendencia de moda, cuando nadie sabe en que puede parar esta. Indudablemente que hay mucho de verdad en eso. En muchos países la novel iniciativa empresarial, o emprendedorismo, palabreja que choca bastante a los puristas del lenguaje -y con razón pues emprendedor es un adjetivo no un sustantivo- se la ve como la salvación a los diferentes problemas económicos que sufren muchas economías por cuenta de la crisis.

Los países donde la gente tiene más iniciativa por crear negocios por cuenta propia, verbigracia Estados Unidos o Singapur, muestran como esa iniciativa empresarial afecta el positivamente el PIB y de hecho toda gran empresa de aquel país (USA), nació en pequeño y muchas veces en un garaje. Eso es lo que atrae del mito emprendedor.

Pasar de una economía dirigida (empleos seguros y buenos, economías de escala, estabilidad, homogeneidad, continuidad, etc.) a una economía emprendedora, basada en otros conceptos tales como flexibilidad, novedad, originalidad, creatividad, diversidad, etc., no es fácil.

A diferencia de mucha gente que emprende por inconformismo frente el status quo, emprender debido a la falta de oportunidades o por haber quedado desempleado por causa de la crisis es un error y quizás en eso radica el poco impulso que este tipo de iniciativa tiene al final del día.

En España en estos momentos los políticos y la prensa hablan de emprendimientos y emprendedores prácticamente a cada minuto. Eso puede hacer creer a muchos que se está en “boom” y que es cuestión de meses la tan ansiada recuperación económica de la mano de los emprendedores.

La realidad es otra, a juzgar por los números. Según el Global Entreprenuership Monitor (GEM) la tasa de actividad emprendedora total de España de la población adulta pasó de 5.8% a 5.7%. La total de España (jóvenes y adultos) disminuyó un 2% entre 2011 y 2012. Las actividades emprendedoras en fase de consolidación disminuyeron un 8%.

La disminución de actividad en fase de consolidación en parte se atribuye al hecho simple de que esos emprendimientos fueron por necesidad, no por vocación. Una cosa muy distinta es ser autónomo y otra emprendedor.

Como autónomo hago un trabajo cualquiera por cuenta propia, mientras que como novel empresario busco solución a una necesidad, a un problema específico que me molesta o que me tiene inconforme.

De los resultados y de si la solución encontrada resuelve los problemas de la gente, dependerá si nos da para vivir o no. Mucha gente no quiere eso ni está preparada para ese tipo de vida.

Emprender no es nada fácil, aunque a uno le haga mucha ilusión un Steve Jobs en el garaje de su casa creando imperios. La gente puede tomarse este asunto con poca seriedad y acabar apostando lo ahorros de toda una vida en algo que fallará a los pocos meses de nacer.

El principal problema con el que se encuentra mucha que trata de emprender, en una economía en crisis, es la financiación. Los bancos no están dispuestos a soltar dinero por nada del mundo sin no hay un respaldo detrás esas iniciativas, y sin financiación, las pequeñas empresas están condenadas a morir en su primer año.

Sea como sea, emprender no es para todo el mundo y particularmente yo recomiendo a los que no tienen esa vocación, que cuando uno se encuentra en una situación donde las oportunidades escasean por cuenta de la crisis, lo mejor que hay que hace es estudiar.

Si no hemos terminamos el secundario es hora de hacerlo, si dejamos la carrera universitaria por la mitad, es el momento de retomarla y terminarla, si ya somos profesionales pensemos en un postgrado, especialización o maestría; es lo que sobra en estos días.

Incluso puede educarse para emprender si en verdad esa es su pasión; lo que debe evitar a toda costa es caer en la paralización pensando que las cosas se resolverán por arte de magia.

El emprendimiento, como actitud personal  con proyecciones en empresas y al conjunto de la sociedad, también requiere estudiar.

Por acaso ¿Cree usted que los emprendedores tecnológicos, muy jóvenes por cierto, no estudiaron un montón para dominar lo que saben?

El error de muchas personas es pensar que basta montar un chiringuito para vender cualquier cosa y ya somos empresarios. Simplificar las soluciones para un problema tan serio como una crisis económica, en nada ayuda.

Por otro lado el estado, si está interesado en que sus ciudadanos aporten más a la transformación económica del país deben dar facilidades legales, fiscales y económicas para quién esté dispuesto a asumir ese riesgo.

Cada país necesita una tasa de emprendimiento acorde con su estadio de desarrollo y las características de su economía. El tener una tasa de emprendimiento más o menos elevada no es sinónimo de que la economía de un país vaya mejor o peor.

Pero, de algo si estoy seguro: no es lo mismo que la economía de un país repose en unas cuantas empresas grandes que en un centenar de pequeñas empresa.

Ahí hay una diferencia importante que es bueno tener en cuenta al momento de iniciar este viaje.

Si usted que me lee está pensando en ser un empresario de primer viaje en España, aquí tiene una foto del paisaje, de usted depende, saludos. 

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Alí Manrique

Autor: Alí Manrique

Ingeniero con especialización en Gerencia de Proyectos (PMI) y Mercado de Capitales. Apasionado de los temas de Gerencia y Finanzas Personales, empresario por vocación y escritor en ciernes

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