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4 situaciones críticas que acaban con un negocio

{ Posted on Sep 12 2014 by Alí Antonio Manrique }

situaciones críticas que acaban con un negocioLa pasión del emprendedor, cuando no está bien dosificada, termina por nublar el juicio y hacernos cometer errores, que acaban con nuestro emprendimiento o negocio en tiempo record. Una cosa que muchas veces el emprendedor no es capaz de hacer es separar el entusiasmo arrollador de la prudencia o el sentido común al momento de hacer realidad sus ideas.

Puede que muchos piensen que muchos emprendedores famosos no tienen sentido común ni dosifican su entusiasmo, pero personalmente creo que eso es un halo que cubre a los emprendedores hoy en día, basado principalmente en el comportamiento personal de un emprendedor legendario como lo fue Steve Jobs.

No todos son Steve Jobs y este en vida tuvo bastantes problemas por justamente comportarse de esa manera. Quien quiera saber más sobre la vida y obra de Steve Jobs debe leer la biografía que sobre él hizo el escritor Walter Isacson. Considero que todo aquel que le gusten estos temas debe hacerlo.

Lo cierto es que si un emprendedor no modera su entusiasmo ni pisa tierra es probable que muchas situaciones relacionadas con la concreción de una idea se conviertan en críticas.

Lo que sigue son 4 situaciones críticas que acaban con un negocio. A menudo los emprendedores que están iniciando un negocio o empresa permiten que la pasión les nuble el juicio y las estrategias para evitar que eso acabe con su negocio o empresa.

  1. El Arranque. ¡Dios, Qué sea lo antes posible! Decidir si se lanza una empresa nueva o no, puede ser realmente estresante. Es probable que el entusiasmo nos haga creer que todos los factores son favorables y ay de aquel que nos venga con una historia diferente. Este tipo de actitud hace al emprendedor más propenso a correr riesgos indebidos. Lo recomendable es que el emprendedor tenga en cuenta estas tres áreas: sus circunstancias de mercado, sus circunstancias de carrera y sus circunstancias personales. En cuanto al mercado, alguien apasionado por una idea es más propenso a malinterpretar si existe una gran base de clientes potenciales para su emprendimiento. Obsesionados con sus propias ideas, los emprendedores tienden a pensar que si a ellos les encantaría ese producto, a muchos otros también. Varios son optimistas aunque reciban comentarios negativos sobre sus ideas y además la gente tiene la tendencia a no abandonar algo donde ha invertido dinero. Cuando se trata de circunstancias de carrera, la pasión enceguece a muchos emprendedores que llegan a pensar que tienen todas las destrezas que necesitan para desarrollar su negocio, cuando de hecho es muy probable que eso no sea así y quizás no puedan cubrir esas carencias sobre la marcha. Lo peor es tampoco admiten que no tienen las conexiones necesarias que necesitan para encontrar cofundadores, empleados o inversionistas.  Una cooperación frágil de una pareja, probablemente no resista mucho cuando el emprendimiento enfrente obstáculos.
  2. El Plan de Negocios. La pasión puede causar estragos en el proceso de toma de decisiones de los fundadores de una empresa o negocio cuando están delineando sus primeros planes de negocios. Tienden a centrarse en los escenarios más optimistas, asumiendo que saldrán adelante con rapidez y que las ventas se darán con facilidad. Las proyecciones optimistas rara vez se cumplen. Muchos emprendimientos se llevan el doble de tiempo y el doble del capital Para muchos emprendedores, casi el 80% ex alumnos de la Escuela de Negocios de Harvard, la ejecución fue más  lenta de lo planeado.
  3. Distribución del capital. Una de las cosas que la pasión del emprendedor no ve cuando comienza es que asume que las personas que le acompañaran en su aventura empresarial mantendrán el mismo nivel de compromiso a largo plazo y que todos encajaran bien y además todos tendrán las destrezas que necesita la compañía a medida que vaya creciendo. Basados en esa mentalidad, se redactan acuerdos y contratos, pero eso resultara contraproducente más adelante. Las cosas cambian y a veces de forma dramática. A medida que el emprendimiento crece y evoluciona, las fortalezas de un socio se necesitan más de lo previsto, por lo que éste termina asumiendo un rol más prominente. Otro socio pierde interés en el emprendimiento y deja  de contribuir, como se esperaba que lo hiciera. Un tercero tiene problemas familiares y necesita hacerse de lado por un bien tiempo. Pero, todos siguen regidos por los contratos redactados en plena euforia emprendedora de los primeros días. Muchas veces sin posibilidad de modificarlos. La inflexibilidad ante el cambio causa tensión y al final es probable que los socios terminen enfrascados en una batalla legal debido a lo difícil que es dar marcha atrás a los contratos firmados anteriormente.
  4. El cargo de presidente. El último gran desafío llega cuando la startup toma vuelo. Cuando los emprendedores apasionados han conseguido algunos logros importantes, se vuelven más confiados en sus capacidades, al punto de pensar que pueden seguir así para siempre. Y a menudo se sorprenden cuando un gran inversionista o la junta directiva los quiere reemplazar. Ejemplos abundan, tanto es así que en los Estados Unidos las estadísticas muestran que para la tercera ronda de financiación externa de las nuevas empresas el 52% de los fundadores han sido reemplazados como presidentes ejecutivos o CEOs. En el 75% de los casos el CEO no quería hacerse a un lado. Las destrezas que se necesitan para diseñar un excelente producto y pasar de cero ventas a un millón de dólares no son las mismas que se necesitan para alcanzar 10 o 100 millones de dólares en ventas.

Evitar todas estas trampas no es fácil. Es necesario que los emprendedores que crean empresas se eduquen así mismos sobre las decisiones y los obstáculos que probablemente vayan a enfrentar. Reconocer que la pasión los puede enceguecer es un buen síntoma, tomar medidas para obtener las destrezas y el apoyo que necesitan, es lo sano y aconsejable. Deben ser críticos de sí mismos e identificar sus debilidades para luego cubrir esas brechas con planificación, capacitación y contactos.

Versionado de un artículo de Noam Wasserman para Crisis, Negocios y Dinero

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Alí Manrique

Autor: Alí Manrique

Ingeniero con especialización en Gerencia de Proyectos (PMI) y Mercado de Capitales. Apasionado de los temas de Gerencia y Finanzas Personales, empresario por vocación y escritor en ciernes

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